Guatemala: Día nacional del Popol Vuh

Jornada| Los guatemaltecos conmemoran el 30 de mayo el Día Nacional del Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas, que explica el surgimiento del mundo según esta cultura mesoamericana e inspiró la novela Hombres de maíz (1949) del Premio Nobel de Literatura (1967) Miguel Ángel Asturias.

El Popol Vuh -que se cree fue escrito entre 1550 y 1554 en idioma maya k’ich’e- relata en su primera parte la inexistencia del mundo hasta que los dioses creadores y formadores -Tepeu y Gucumatz- deciden generar la vida y con ésta a seres que les agradezcan y veneren por ella. Primero se creó la Tierra, después los animales y finalmente los hombres.

“Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio: todo inmóvil, callado y cavó la extensión del sielo (sic)”, cita el Popol Vuh.

En cuanto a la creación del hombre, relata que los primeros seres humanos fueron creados de lodo y le siguieron los de madera, pero no cumplían con los deseos de los creadores. Eran aguados o tenían el corazón duro. En el cuarto intento logran su propósito creando hombres maíz, el alimento que hoy en día sigue siendo básico en Guatemala.

El arqueólogo mexicano Enrique Vela destaca en su ensayo El Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas que “es probable que el Popol Vuh sea producto de tradiciones reales basadas en detalles místicos e históricos basados en los códices”, citó el diarioPrensa Libre.

El Popol Vuh fue declarado Libro Nacional de Guatemala el 30 de mayo de 1972 para preservar el valor histórico, cultural y social de la obra.

El 27 de agosto de 2012, el Ministerio de Cultura y Deportes lo declaró Patrimonio Cultural Intangible de la Nación, según acuerdo ministerial 826-2012.

La copia física escrita por el sacerdote Francisco Ximénez -quien lo reescribió en español y k’ich’e- se encuentra en la biblioteca de Newberry en Chicago, Estados Unidos.

El Popol Vuh narra mitos de los habitantes de Mesoamérica

Prensa Libre| Se cree que este fue escrito entre 1550 y 1554, aunque su autor es desconocido, se le atribuye a Diego de Reynoso, un indígena que probablemente pasó al español los relatos indígenas que fueron transmitidos de generación en generación.

El sacerdote Francisco Ximénez encontró el manuscrito en el templo de Chichicastenango, Quiché, y lo reescribió en español y k’ich’e. El libro original se perdió, pero el de Ximénez —al que llamó Empiezan las historias del origen de los indios de esta Provincia de Guatemala.— está en la Biblioteca Newberry, en Chicago, Estados Unidos.

“Es probable que el Popol Vuh sea producto de tradiciones orales basadas en detalles míticos e históricos basados en los códices”, dice el investigador y arqueólogo mexicano Enrique Vela, en su ensayo Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas.

En esta edición se incluyen tres relatos —de los diversos que existen— enfocados en el mito de la creación, los hombres de maíz y en las aventuras de Hunahpú e Ixbalanqué.

El mito de la creación

El Popol Vuh relata la inexistencia del mundo hasta que los creadores y formadores —Tepeu y Gucumatz— decidieron generar la vida. La intención era que estos les hablaran y agradecieran por la vida. Primero se creó la Tierra, después a los animales y, finalmente, a los hombres. “Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio: todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo”, cita el libro sagrado de los mayas. Para la creación “hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y sus pensamientos”.

Los hombres de maíz

La creación del hombre es un capítulo particular en la narración del Popol Vuh. Los primeros seres humanos, según el libro, fueron creados de lodo y le siguieron los de madera, pero vieron que no cumplían con sus expectativas. Unos eran aguados y los otros tenían el corazón duro. Se decidieron por el maíz. “De Paxil, de Cayalá, vivieron las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas. Estos son los nombres de los animales que las trajeron: Yac —el gato de monte—; Utiú —el coyote—; Quel —la cotorra— y Hob —el cuervo—”, narra el Popol Vuh. Los hombres fueron hechos con ese maíz por los formadores y creadores.

Hunahpú e Ixbalanqué

Según el Popol Vuh, los héroes gemelos son hijos de la doncella Ixquic, quien se acercó al árbol de la calabaza y al tocarlo, Hun Hunahpú le escupió en la palma de su mano y así quedó en gestación. Dio a luz a los hermanos Hunahpú e Ixbalanqué. Ellos jugaban a la pelota todo el día, algo que molestaba a los Señores de Xibalbá, que vivían en el inframundo. Estos, enfadados, los retaron a pasar pruebas en sus dominios. Los gemelos los vencieron. Cuando salieron del inframundo los hermanos se convirtieron en el Sol y la Luna.

 

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