Humberto Antúnez| Las primeras experiencias en el campo de las cooperativas de vivienda en Uruguay son anteriores a la ley Nacional de Vivienda de 1968, ley No. 13.728.
Al comenzar la década de 1960, el Uruguay se encontraba transitando por una profunda crisis, tras haber firmado la primera carta de intención con el FMI, llevada adelante por el gobierno nacionalista de la época ( y su ministro de Hacienda, el contador Eduardo Azzini), altísima tasa de inflación, acompañada también por una alta tasa de desempleo. En ese contexto, por primera vez un organismo público realizó un estudio con el objetivo de cuantificar el déficit habitacional existente en aquel momento en nuestro país.

Ese organismo fue la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE), que propuso un plan para comenzar a corregirlo. Este estudio y el plan de la CIDE generaron insumos sobre la magnitud del problema. Por entonces,, la producción pública de vivienda se concentraba en torno al Instituto Nacional de Viviendas Económicas (INVE) y el Banco Hipotecario del Uruguay (BHU), ambos organismos totalmente desfinanciados, por recibir los retornos de sus préstamos en pesos fuertemente devaluados, debido a la crisis antes mencionada.

En este contexto, el INVE contaba con un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para la construcción de mil viviendas., pero no podía abordar dicha construcción , por no poder constituir la contraparte local.

Ante este estado de situación, el Centro Cooperativista Uruguayo (CCU) le aporta al INVE la idea de utilizar mano de obra proporcionada por las familias involucradas en el proyecto. Junto a ello , el aporte de las intendencias departamentales de los terrenos donde levantar las viviendas, establecieron la base económica de la contraparte local a la que se aludió anteiormente.

El Centro Cooperativista Uruguayo (CCU) proyectó las tres primeras cooperativas en el interior del país: Isla Mala, en Florida; Éxodo de Artigas, en Fray Bentos; y Cosvam, en Salto. Estas primeras cooperativas de vivienda, aportaron cien unidades habitacionales en la lucha contra el déficit habitacional imperante.

Estas primeras experiencias sirvieron de insumo para la creación de la Ley Nacional de Vivienda, que en su capítulo diez, le da marco al cooperativismo de vivienda, creando la figura de la cooperativa de usuarios, en sus modalidades de ayuda mutua (el usuario aporta horas de trabajo en obra) y de ahorro previo (aporta un porcentaje del costo de la obra), las cooperativas matrices (unidades cooperativas asociadas) y los institutos de asistencia técnica (IAT, equipos interdisciplinarios que asesoran a las cooperativas).

La ley habilita a las cooperativas para que promuevan programas sociales, que provean servicios y fomenten tanto la integración del grupo que las conforma como la de éste con el barrio en el que se radica.

En términos conceptuales, la normativa de 1968 consagró el derecho humano a la vivienda digna , introdujo el concepto de planificación y creó el Fondo Nacional de Vivienda, la Dirección Nacional de Vivienda (hoy día, forma parte del organigrama del Mvotma) y la Unidad Reajustable.

fucvam1También establece el derecho a constituir una organización social de segundo grado, marco jurídico para la creación de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Ayuda Mutua, Fucvam.
Así nace un 24 de mayo de 1970 la organización social, legítima herramienta del movimiento cooperativista de vivienda por ayuda mutua.

Durante estos cuarenta y seis años de existencia, la Fucvam ha promovido y desarrollado la construcción de viviendas basándose en los principios de autogestión, ayuda mutua, propiedad colectiva y democracia directa y participativa.

En base a estas características, se constituyó la Producción Social del Hábitat, promoviendo la organización de trabajadores y pueblo en general en torno a la participación plena de la vida social y política del movimiento., desarrollando y fortaleciendo prácticas comunitarias, pedagógicas y superadoras de la realidad existente;, fortaleciendo el tejido social, sustentable en el espacio y el tiempo.

Colocó la inclusión activa en la agenda social y política del país desde aquel año de 1970. Inclusión que aborda no sólo la dimensión de la vivienda, sino también otras como lo son la educación, salud, trabajo, el medio ambiente. Estas dimensiones constituyen los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales ( Desca ), vale decir , los Derechos Humanos.
El Golpe de Estado del 27 de junio de 1973 encontró a Fucvam en plena construcción de Mesa 3 (en Av. Garzón y Bvar. José Batlle y Ordoñez ), Zona 3 ( Av. Bolivia y Cno. Carrasco ) y Covisunca ( Zum Felde y Pitágoras ).

Rápidamente, Fucvam se integra a las organizaciones sociales que forman parte del campo popular, , participando activamente en la resistencia a la dictadura fascista. Convoca , junto al PIT–CNT y demás organizaciones sociales , al acto del 1 de mayo de 1983., e integra la Intersocial.
En democracia nuevamente, en la actualidad encabeza la lucha por la profundización de la política de vivienda en el Uruguay.

Es de destacar que más de veintitrés mil familias habitan en cooperativas de vivienda por ayuda mutua; cuatrocientas ocho cooperativas han sido construidas, más de ochenta cooperativas están en construcción y aproximadamente ciento catorce cooperativas en trámite…
Ante el camino transitado y brevemente descripto, es tiempo de pensar en el derecho a la ciudad.

Anexo:

fucvan-viviendaLas nuevas reivindicaciones

La exitosa experiencia de Fucvam, que ha permitido solucionar la vivienda a decenas de miles de personas, se inició en 1966 y hoy cubre a todo el país. Hoy, la institución celebra progresos y reclama nuevas mejoras, carteras de tierra en todos los departamentos y una rebaja de las tasas de interés.
Uno de los problemas que plantea es la estabilidad laboral, para evitar que un trabajador, porque vea reducido su salario, tenga que perder su vivienda. Una de las cosas que lo protege es el ser usuario porque la propiedad es colectiva y es de la cooperativa. Al que tiene dificultad para pagar lo primero que lo sostiene la solidaridad del colectivo.
El segundo problema es que en esa reglamentación de 2008 está previsto que para hacer frente a la cuota –no mayor del 25 por ciento del ingreso familiar– hay un subsidio que cubre la parte de la cuota que no se pueda abarcar y tiene franjas según los integrantes del núcleo familiar.
No es lo mismo una pareja sola, que gana 25.000 pesos, que una pareja con dos hijos. Por eso hay un subsidio que va de acuerdo con los ingresos y los integrantes de la familia. Eso está contemplado por una reglamentación que se está cumpliendo, pero Fucvam reclama que se convierta en ley para que les dé mayores garantías.
Otra tema que preocupa es que el repago de las cuotas, Fucvam plantea que debería ser con un interés que no contemplara la tasa de ganancia. A través del tiempo, se han otorgado préstamos con distintas tasas de interés financiero;, hoy al 5,25 por ciento.
Pero el repago histórico ha sido del 2 por ciento y más con este argumento: la plata que vierte el Ministerio de Vivienda viene de Rentas Generales, o sea que no es como un banco, que tiene que generar ganancia. Por eso las cuotas, como buenos pagadores, deberían ser al 2 por ciento. Fucvam plantea bajar la cuota del 5,25 por ciento actual al 2 por ciento, en una política de subsidio direccionado a una población de bajos recursos. Por eso, es fundamental que el tema de los subsidios se haga ley.
Por otro lado, Fucvam exige controlar que realmente se vaya cumpliendo el programa para llegar a 10.000 viviendas en el quinquenio y tener cartera de tierra con servicios en todo el país.
La Federación señala que es injusto que las cooperativas de vivienda tengan que pagar el IVA a los materiales de construcción cuando se exonera por otro lado a empresas en edificios que terminan por tener mayor plusvalía, porque lamentablemente fracasó el intento de que esos edificios fueran de interés social.
Los precios de esos edificios son más del doble de los del movimiento cooperativo: el precio por una vivienda de dos dormitorios es en Fucvam de unos 55.000 dólares, y en uno de esos edificios, es del doble.v

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