Rafael Freire Neto| Los movimientos sociales de nuestro hemisferio están en un momento crucial. Las fuerzas conservadoras y reaccionarias han lanzado una ofensiva de derechas en toda América, incluyendo fórmulas electorales como en Argentina, golpe de Estado en Honduras, Paraguay y Brasil, y desestabilización y rupturas de las instituciones en otros países.
Sobre ese nuevo escenario quieren imponer al sindicalismo y a los movimientos sociales la lógica de “negociar para perder menos”. Ese sería un camino totalmente equivocado para los sectores populares. La resistencia debe ser parte del relanzamiento del ciclo progresista, superando sus límites. Tenemos mucho para defender y aún mucho más para conquistar.

Mirado desde esa perspectiva, la impresión era de estar en una fase muy diferente a la de los años 1990. Sea en términos geopolíticos o de política regional, sea en términos de cohesión de las sociedades, sea en términos de derechos sociales y civiles. Y de hecho lo estuvimos, pero no de forma plena. Expliquemos por qué.

En primer lugar, aunque en muchos países verificamos avances, en otros la coyuntura continuó dominada por la agenda anterior, del neoliberalismo y el libre comercio. En Mar del Plata el ALCA fue derrotado, sin embargo, en los años sucesivos, esa estrategia avanzó en los países donde encontró eco en acuerdos bilaterales de libre comercio (Chile, Colombia, Perú) o subregionales (América Central y República Dominicana).

Pero hubo un segundo aspecto que nos cuestionó mucho. En el nuevo escenario, en el que varios países ensayaron la superación del neoliberalismo, las fuerzas gubernamentales, para garantizar la gobernabilidad institucional, desvirtuaron el papel de los sectores sociales y, en particular, del movimiento sindical. Es decir, había avances sociales en algunos aspectos y estancamientos, e incluso retrocesos, en otros. Esa estrategia de gobernabilidad hizo que fueran quedándose por el camino un conjunto importante de reivindicaciones sociales muy caras a los sectores populares.

Pero, la coyuntura de la lucha contra el neoliberalismo y por la democracia, que tuvo su punto alto en la derrota del ALCA en el 2005 y tuvo efectos positivos en varios países, no está cerrada. Por un lado, esas fuerzas políticas de la derecha no tienen un programa económico y social que puedan contraponer a la agenda de los pueblos, tal como lo hicieron en los años 1980/90 con el auge del neoliberalismo. Ahora buscan aprovechar las contradicciones y debilidades del campo popular.

Por el otro lado, las fuerzas sociales y sindicales están hoy mucho más organizadas, cohesionadas y movilizadas que en los años 1990. Es más, grandes contingentes de la población vienen de experimentar conquistas reales en sus condiciones de vida y trabajo. Saben que es posible mejorar los niveles sociales, que no es una utopía. Tienen conquistas para defender y se les ha generado nuevas expectativas de mejoras. A pesar de la ofensiva de la derecha económica y política en nuestros países, no es momento de retirada, ni de repliegue, ni de una táctica – como la que vemos en otras latitudes en el sindicalismo internacional– de “negociar para perder menos”.

Atravesamos una coyuntura que mostró que hay condiciones de tener conquistas sociales y políticas importantes para el pueblo.

El gran desafío que nos pusimos en el Encuentro Hemisférico a 10 Años de la Derrota del ALCA en La Habana, Cuba, a finales del 2015, fue justamente el de crear las condiciones organizativas y programáticas para una amplia unidad popular continental en defensa de la democracia y contra el neoliberalismo, en sus facetas más agresivas, los nuevos tratados de libre comercio y el accionar de las empresas multinacionales.

Lo conseguimos a comienzos de este siglo y lo podemos conseguir nuevamente, siempre que superemos las limitaciones y las deformaciones que sufrieron los avances progresistas de la coyuntura regional. Por eso, trabajamos con todas nuestras fuerzas y energía, El 4 de noviembre, gritemos a una sola voz: ¡Ni un paso atrás! ¡Los pueblos seguimos en lucha por nuestra integración, autodeterminación y soberanía, contra el libre comercio y las transnacionales!.

*Secretario de Política Económica y Desarrollo Sustentable de la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA).

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