Daniel Olesker|Esta es la coyuntura en la que encontramos, estos los dilemas y estas algunas de la propuestas para sostener la economía y profundizar la distribución del ingreso y la riqueza.

1. La Producción

De 2005 a 2014 la economía uruguaya creció de manera relevante, con picos muy altos en 2008 y 2010 y con un promedio anual de 3,8% en el último trienio de 2012 a 2014.

A lo largo de esos años creció tanto la demanda interna (consumo e inversión) como la demanda externa (exportaciones). Como muestra el cuadro 1 los factores de demanda interna fueron los principales responsables del dinamismo de estos años.

En 2015 vemos una reducción sensible del crecimiento del producto. La caída más relevante se refiere a la demanda interna tanto el consumo privado como la inversión tanto pública como privada. (cuadro 1).

 

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Las exportaciones se han deteriorado tanto en precios como en demanda pero la caída simultánea y más pronunciada de las importaciones ha hecho que el sector externo no tenga un impacto decisivo en los desequilibrios de la economía nacional.

En el segundo trimestre de 2016, el ritmo de crecimiento del producto se mantiene en niveles bajos (1,4% respecto al mismo trimestre de 2015 y 0 respecto al trimestre anterior), el consumo permanece estancado y se da un crecimiento de la inversión liderado por el sector público vinculado a la importación de equipos para los proyectos de energía eólica.

En definitiva desde la perspectiva del consumo y las exportaciones no parece haber cambios significativos y en la inversión es preciso evaluar en detalle la continuidad del proceso.

2. La distribución

En 2015 se muestran una reversión de algunas tendencias distributivas que se generaron desde 2005 a 2014.

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El cuadro 2 muestra los datos de salario real, salario mínimo real y empleo y se evidencia, ya sea un enlentecimiento del ritmo de crecimiento (salario) como una caída (empleo) que entre 2015 y 2016 compensarían el aumento de 2014.Los datos de crecimiento estructural del nivel medio de inflación explican en buena parte el empeoramiento de los datos salariales.

Cuando acumulamos estas variables en términos de salario y empleo, vemos la evolución de la masa salarial y de ésta como porcentaje del producto bruto interno, lo que mide la participación de los ingresos de la clase trabajadora en el producto global, es decir es un aproximador de la relación de distribución entre clases.

2015 da una caída tanto del valor absoluto de la masa salarial como de su participación relativa en el ingreso global, generando una concentración funcional del ingreso.

Al mismo tiempo desde la perspectiva del ingreso personal, el mismo cuadro nos muestra la evolución de la pobreza y el índice de Gini.

En referencia a la pobreza se detiene el proceso de caída de las personas que salen de la pobreza, manteniendo constante el nivel de pobreza de 2015 respecto a 2014. Es bastante lógico estimar que en 2016 no haya mejoras del nivel de pobreza.

En referencia al Indice de Gini en el los dilemas y estas algunas de la propuestas para sostener la economía y profundizar la distribución del ingreso y la riqueza

Es decir en 2015 las variables distributivas tanto funcional como personal muestran iniciar una reversión de su tendencia a la mejora hasta 2014.

La interpretación

Está claro que desde 2015 comienzan a darse una reversión de las principales tendencias de la economía que pueden sintetizarse bajo el nombre de estancamiento económico y discontinuidad del proceso distributivo.

¿Cuáles son las razones que llevaron a esta situación?

Es evidente que los efectos externos incidieron de manera importante en este resultado. Sin embargo fiel a nuestra concepción materialista de la historia que orienta nuestro pensamiento científico, no podemos pensar que un solo factor determina el devenir del país.

Cuando la derecha decía que Uruguay había crecido y distribuido entre 2005 y 2014 porque la coyuntura externa era favorable, cuestionábamos ese razonamiento sobre la base que lo que determina el resultado, es la manera que se responde a la coyuntura externa.
En una coyuntura externa favorable se pueden potenciar esos factores y usarlos con fin distributivo (que es lo que se hizo) o no.

Y en una coyuntura externa desfavorable se puede responder amortiguando y alterando sus resultados o subordinarse a ellos.

Sobre todo cuando no se vislumbran factores de reversión que permitan aventurar impactos positivos desde el mercado externo y descartando actuar sobre estos factores exógenos negativos por la vía de la devaluación dado que esto tendría un efecto distributivo regresivo muy importante.

La tesis de esta nota

Nuestra tesis es que, frente a esta coyuntura adversa que se estima pueda afectar un trienio de estancamiento (2015 a 2017) desde la política pública se ha optado por subordinarse a ella, amortiguando algunos efectos sociales, pero sin definir estrategias de superación desde la propia política pública.

Y no pretendemos aquí restar importancia a los cambios en el contexto externo; tampoco excluir del análisis los avances regionales y mundiales de las derechas y sus proyectos económicos; tampoco excluir el propio avance y unificación de las fuerzas de la derecha y el conservadurismo en Uruguay. Sin embargo el objeto de esta nota es afirmar que hay margen para el accionar de la política económica que hagan que en 2016 y 2017 la economía vuelva a crecer, al mismo tiempo que mantenga y profundice su objetivo redistributivo.

En que basamos esta afirmación

Los factores de mercado interno, sí tienen vínculo bastante directo con las acciones del Estado. Por un lado el salario es el sustento del consumo interno ya que representan el 47% del consumo privado y si se le agregan las jubilaciones, se alcanza al 59%. Y los lineamientos salariales han tenido un diseño que reduce el crecimiento de los salarios y en algún caso puede provocar su caída. Por otro lado está el otro componente de la demanda interna que es gasto e inversión pública.
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Y en 2015 se aprobó un presupuesto que restringió el crecimiento del gasto público para 2016 y 2017, en aras de priorizar el déficit fiscal. Y si bien la propuesta presupuestal de la inversión pública es importante, 2015 resultó en caída de la inversión y el ritmo de 2016 no hace prever incrementos importantes.

Finalmente el diseño del ajuste fiscal de 2016, a través de los aumentos tributarios y las reducciones de gastos van a impactar negativamente sobre el consumo interno.

En síntesis ,las políticas que impactan sobre la demanda interna son procíclicas e incrementan el deterioro productivo y al mismo tiempo reforzarán la detención del proceso distributivo.

Los dilemas económicos de la coyuntura

La segunda tesis de esta nota es que si el objetivo es revertir las tendencias al estancamiento y a la concentración y recuperan un crecimiento con distribución es imprescindible dar un giro en la política pública en lo que resta de 2016 y a lo largo de 2017.

Esos giros deben abordar dos dilemas centrales que emergen de este análisis: el dilema de salarios y precios y el dilema presupuestal.

En primer lugar los aspectos vinculados a incluir el crecimiento del salario real como un objetivo de la política pública y ello implica incluir cambios en los lineamientos salariales al mismo tiempo que un sistema riguroso de regulación de precios, combinando ambos aspectos con políticas activas de subsidios a las demanda de empleo en los sectores con dificultades derivadas de la actual coyuntura.

En segundo lugar, recuperar en el presupuesto 2017–2019 los compromisos programáticos de integración social (educación salud, cuidados) lo que significa la necesidad de alterar la manera que el Estado recauda sus impuestos mediante una reforma tributaria de segunda generación que priorice los impuestos sobre el capital y las grandes ganancias.

 

En tercer lugar que se incluya un cronograma de inversión pública que contemple el compromiso de la inversión con fondos públicos de 8 mil millones de dólares establecido en el presupuesto quinquenal y permita dar continuidad a la recuperación del segundo trimestre de 2016..
Esta es la coyuntura en la que encontramos, estos los dilemas y estas algunas de la propuestas para sostener la economía y profundizar la distribución del ingreso y la riqueza.

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